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Inconexo: historias de otros sectores para decidir sin comprar humo

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Tu problema ya está resuelto. En un sector que no es el tuyo.

Desde un solo sitio, encaja. Desde cualquier otro, son trozos sueltos. Con tu problema pasa igual: la respuesta existe, pero se ve desde otro sector.

¿Y tú, en qué sector trabajas?

Pincha el tuyo y te enseño de dónde te llegan las respuestas. La rueda gira si la arrastras.

Pincha un hilo para leer el cruce.

Tu problema ya está resuelto. En un sector que no es el tuyo.

Las historias, por sector

  1. Sanidad dos historias

  2. Deporte una historia

  3. Aviación once historias

    • Nº 15El avión que se arreglaba en una tardeSale el lunes 18 de enero
    • Nº 04Demasiado avión para un hombreSale el lunes 2 de noviembre
    • PróximamenteLas diecinueve casillasOcho hospitales, 2008
    • PróximamenteLa técnica que pasó de los pilotos a los anestesistasPsicología aeronáutica, 1954
    • PróximamenteEl sistema de partes donde nadie tiene la culpaLa NASA, 1976
    • PróximamenteLa regla de la cabina estéril, aplicada a quien prepara una medicaciónDos hospitales de Sídney
    • PróximamenteLa caja negra que entró en el quirófanoUn quirófano grabado, 2020
    • PróximamenteEl hospital de ojos que copió a la aviación durante veinte añosRotterdam
    • PróximamenteEl pasillo que alargaron a propósitoUn aeropuerto de Houston
    • PróximamenteCuatro letras para una comida, y una sola casillaLos códigos de la IATA
    • PróximamenteLas listas llegaron a la medicina por un artículoThe New Yorker, 2007
  4. Ciencia diez historias

    • Nº 01Los aviones que no volvieronUn grupo de matemáticos, 1943
    • Nº 08El ejemplo favorito que era mentiraSale el lunes 30 de noviembre
    • PróximamenteEl final de la colonoscopiaKahneman, 1996 y 2003
    • PróximamenteEl orden de embarque que calculó un astrofísicoUn físico del Fermilab, 2011
    • PróximamenteLa cola única y lo que se está midiendo de verdadEl MIT, 1987
    • PróximamenteEl estruendo del túnel y el pico del martín pescadorEl tren bala japonés
    • PróximamenteEl edificio que copió un termitero que no funciona como decíanHarare, 1996
    • PróximamenteLas semillas del cardo, y los catorce años del otro ladoLos Alpes, 1941
    • PróximamenteLos trabajos que combinan lo raro con lo convencionalScience, 2013
    • PróximamenteCasi nadie publica cuando el trasplante sale malEste mismo anecdotario
  5. Software cuatro historias

  6. Logística dos historias

  7. Industria ocho historias

    • Nº 11El mapa que tiró la geografíaSale el lunes 21 de diciembre
    • PróximamenteEl hospital de Seattle que se llevó a todo el organigrama a JapónSeattle y Toyota, 2002
    • PróximamenteEl nombre que Shigeo Shingo cambió porque una operaria se fue a casaUna fábrica japonesa, 1963
    • PróximamenteEl pegamento que no pegaba y el cantoral del coro3M, 1968
    • PróximamenteEl radar que derritió una chocolatinaRaytheon, 1945
    • PróximamenteEl papel pintado que nadie quiso, dos vecesNueva Jersey, 1957
    • PróximamenteLas dos cajas del almacén del hospitalAlmacenes de hospital
    • PróximamenteLa cuerda que cualquiera puede tirarToyota, 1966
  8. Agricultura dos historias

  9. Arquitectura dos historias

  10. Comercio cuatro historias

  11. Artes una historia

    • PróximamenteEl museo de los fracasos, y el fracaso de su fundadorHelsingborg, 2017

¿Y si buscabas otra cosa?

  1. ¿Qué es Inconexo?

    Inconexo es lo que escribo cada lunes, yo, Ignacio de la Cruz: una historia real de otro sector (un quirófano, un puerto, un matadero) y lo que haría con ella en una empresa. No es un blog de consejos. Cada historia lleva sus fuentes y dice qué parte se suele contar adornada. Se lee en cinco minutos.

    La carta: por qué lo escribo
  2. ¿Cada cuánto sale Inconexo y dónde se lee?

    Una historia cada lunes por la mañana. Llega entera al correo de quien se apunta y se puede leer también en inconexo.substack.com, que es donde se publica cada una. Esta web, inconexo.es, es el mapa: todas las historias, colocadas por el sector del que salen.

    Todas las historias
  3. ¿Cuánto cuesta suscribirse a Inconexo?

    Nada. Apuntarse es gratis y te llega la historia entera, con el apartado “Cómo lo uso”, que es lo que haría con ella en una empresa. Si deja de interesarte, te das de baja desde el pie de cualquier correo.

    Apuntarme
  4. ¿Quién escribe Inconexo?

    Ignacio de la Cruz. Estoy en Wise Build, una consultora de ingeniería y construcción, desde 2016, y soy socio. También he construido productos digitales propios. Empecé animando personajes en 3D y seis meses después modelaba hospitales: puesto en fila, parece un currículum sin hilo. De ahí el nombre.

  5. ¿En qué se diferencia Inconexo de otras newsletters de empresa?

    En que no te cuenta lo bien que le ha ido a nadie. Cuenta qué pasó en otro sector, con sus fuentes, y avisa cuando la versión famosa está adornada (el avión lleno de puntos rojos que circula por LinkedIn, por ejemplo, no es de Wald). Y cada historia acaba en algo que se puede hacer en una empresa. Si no cambia nada de lo que harías, es entretenimiento, y para eso está el cine.

  6. ¿Cómo se aplica en tu empresa una solución de otro sector?

    Quedándote con el mecanismo y dejando la superficie donde estaba. El hospital Great Ormond Street no se trajo de Ferrari el coche ni la velocidad: se trajo una figura que coordina sin tocar nada y un orden (primero los equipos, después la información). Ford copió el raíl de los mataderos de Chicago y le dio la vuelta al sentido de la marcha. Copiar entero no funciona. Traducir el mecanismo, sí.

  7. ¿Qué empresas han resuelto un problema copiando a otro sector?

    Hay casos con fuentes. Un hospital de Londres, Great Ormond Street, rediseñó el traspaso del quirófano a la UCI mirando las paradas en boxes de Ferrari. Henry Ford sacó la cadena móvil de los mataderos de Chicago. Malcolm McLean, que tenía una empresa de camiones, cambió el transporte marítimo con una caja cerrada. Harry Beck, delineante de circuitos eléctricos, dibujó el plano del metro de Londres como un circuito. Cada uno es una historia de Inconexo.

    Todas las historias
  8. ¿Qué es el sesgo del superviviente?

    Sacar conclusiones sólo de lo que ha llegado hasta ti. El caso clásico es el de Abraham Wald en 1943: los militares querían blindar los bombarderos por donde volvían más agujereados, y Wald les hizo ver que la muestra eran justo los aviones que habían vuelto. Los impactos que derriban están en las zonas que parecen limpias. En una empresa pasa con la encuesta que sólo contestan los clientes que siguen.

    Los aviones que no volvieron
  9. ¿De dónde sacó Henry Ford la cadena de montaje?

    De los mataderos de Chicago. Lo contó él mismo en su autobiografía de 1922: la cadena móvil salió del carril aéreo con el que los envasadores despiezaban la carne. Se copió el raíl y se invirtió el sentido: en el matadero cada puesto quita y en la fábrica cada puesto pone. Y Ford no la inventó: Ransom Olds montaba coches en cadena desde 1901, y el museo Henry Ford atribuye la idea del matadero a un empleado, “Pa” Klann.

    La cadena que iba al revés
  10. ¿Qué aprendió el hospital Great Ormond Street de Ferrari?

    A pasar a un paciente del quirófano a la UCI sin que se pierda nada por el camino. Dos médicos, Martin Elliott y Allan Goldman, vieron una parada en boxes por la tele y escribieron a Ferrari. Se trajeron una figura que coordina sin tocar nada y separaron los dos traspasos: primero los equipos, después la información. En los cincuenta traspasos que midió Ken Catchpole, los pacientes con errores de equipo y de información a la vez bajaron de alrededor del treinta por ciento a alrededor del diez.

  11. ¿Quién inventó el contenedor de transporte?

    Quien lo convirtió en lo que es hoy fue Malcolm McLean, que tenía una empresa de camiones. El 26 de abril de 1956 subió cincuenta y ocho cajas de aluminio al Ideal X en Newark. Cargar mercancía suelta costaba entonces 5,83 dólares por tonelada; aquella carga salió a 15,8 centavos. No cargó mejor: cambió lo que se cargaba, una caja que nadie abre por el camino.

  12. ¿Es mejor comprar, adaptar o construir un software para la empresa?

    Depende de una frase que casi nunca está escrita: qué tiene que ser verdad dentro de seis meses para que haya merecido la pena, con un número si lo hay. Comprar es una decisión de proveedor, adaptar es de arquitectura y construir es de plantilla. Con esa frase delante, la elección pasa a ser aritmética. Sin ella, gana quien habla más alto. Y hay una cuarta opción con su coste: no hacer nada.

  13. ¿Por qué un piloto que funciona no se acaba usando?

    Porque el piloto demuestra que la herramienta puede hacer la tarea, no que hacerla con ella le salga más barato a quien la hace cada día. Si le cuesta dos minutos más de los que le ahorra, vuelve a la hoja de cálculo de siempre. No es resistencia al cambio. Es una cuenta que sale negativa. Y a veces el atasco ni siquiera estaba en la herramienta.

  14. ¿Por qué añadir gente a un proyecto que va tarde lo retrasa más?

    Es la ley de Brooks, de “The Mythical Man-Month” (1975). Formar al que llega quita tiempo a quien ya estaba, y las conversaciones posibles crecen mucho más deprisa que el equipo: con tres personas hay tres; con diez, cuarenta y cinco. Personas y meses sólo son intercambiables cuando la tarea se reparte sin tener que hablar con nadie.

  15. ¿De dónde salen las listas de comprobación?

    De la aviación. En 1935 el prototipo del Boeing Modelo 299 se estrelló en su vuelo de evaluación porque la tripulación no había soltado los seguros de los mandos. La prensa dijo que era demasiado avión para un hombre. Quienes lo investigaron concluyeron que era demasiado para la memoria de cualquiera, y de ahí salieron cuatro listas: rodaje, despegue, vuelo y aterrizaje.

  16. ¿Quién diseñó el plano del metro de Londres?

    Harry Beck, un delineante de la oficina de señalización del metro; su plano se publicó en 1933. Se pasaba el día dibujando esquemas de circuitos eléctricos, y su plano funciona igual: enderezó las líneas, quitó la geografía y dejó el Támesis como único resto del terreno. Al viajero no le hace falta saber dónde está cada estación, sino en qué orden vienen y dónde puede cambiar de línea.